Nuestro método: tres pilares basados en la evidencia
No hay dos niños iguales, así que tampoco hay un programa único. Pero sí hay una forma de trabajar que la investigación respalda y que guía cada decisión que tomamos: poner a la familia en el centro, intervenir donde el niño o niña vive su día a día y mirar su salud y su desarrollo como un todo.

Atención centrada en la familia
Nadie conoce mejor a vuestro hijo o hija que vosotros. Por eso no trabajamos para la familia, sino con la familia: sois parte del equipo, decidís con nosotras los objetivos y salís de cada sesión con herramientas para el día a día.
- Escuchamos vuestras prioridades y preocupaciones antes de proponer nada.
- Fijamos juntos objetivos concretos y útiles para vuestra vida real.
- Os acompañamos y os damos pautas: en cada sesión hay tiempo para la familia.
- Revisamos los avances con vosotros cada semana.
Qué dice la evidencia
Un metaanálisis que reúne la investigación sobre este modelo encontró que las prácticas centradas en la familia, especialmente las que implican a madres y padres en las decisiones y refuerzan sus capacidades, se asocian con más confianza y competencia parental, mayor bienestar familiar y mejor comportamiento y desarrollo infantil.[1]
Es el modelo que recomiendan el Libro Blanco de la Atención Temprana en España[2] y las guías internacionales de atención temprana.[3]
Intervención en contextos naturales
Los niños y niñas aprenden mientras viven: al comer, al vestirse, al jugar en el parque o al trabajar en clase. Por eso vamos a casa y al colegio, y convertimos esas rutinas en oportunidades de aprendizaje.
En casa
En el colegioEn casa: trabajamos en las rutinas reales (comida, baño, sueño, juego) para que las estrategias formen parte del día a día.
En el colegio: intervenimos en el aula y en el patio y nos coordinamos con tutores y orientadores para favorecer su participación.
Qué dice la evidencia
Las oportunidades de aprendizaje que ofrecen las actividades cotidianas se relacionan con mejores resultados en el desarrollo que las actividades descontextualizadas.[4]
Una revisión sistemática sobre terapia ocupacional pediátrica concluye que las intervenciones más eficaces son las que se centran en objetivos concretos y se practican en tareas y situaciones reales, con implicación de la familia.[5] Los modelos basados en rutinas se apoyan en el mismo principio.[6]
Además, lo que se aprende donde se usa no hay que «trasladarlo» después: se generaliza mejor.
Enfoque de salud integrativa (PNI)
Desde la psiconeuroinmunología (PNI) entendemos que el sistema nervioso, el inmunitario, el digestivo y las emociones se influyen entre sí. Por eso no miramos solo «la conducta» o «el síntoma»: miramos al niño o niña entero, en su contexto, y tenemos en cuenta cómo se suman los factores que le afectan.
Contexto y factores de riesgo
Familia, entorno, cole, cambios vitales y estrés acumulado.
Área sensorial
Cómo procesa y regula lo que siente: sonidos, texturas, movimiento.
Área motriz
Postura, coordinación, motricidad fina y gruesa, juego.
Área biológica
Sueño, alimentación, digestión, sistema inmunitario y energía.
Área vincular y emocional
Relación con sus figuras de apego, seguridad y regulación emocional.
Área social y comunicativa
Lenguaje, interacción, juego compartido y participación.
Aprendizaje y autonomía
Atención, funciones ejecutivas y actividades de la vida diaria.
Qué dice la evidencia
La OMS describe el funcionamiento infantil como la interacción entre la salud, las capacidades, la participación y los factores del entorno y personales.[7] El modelo ecológico explica cómo influyen en el desarrollo la familia, la escuela y la comunidad.[8]
Los factores de riesgo tienen un efecto acumulativo: una revisión de la investigación publicada muestra que, cuantos más se suman, mayor es su impacto en el desarrollo físico, cognitivo y socioemocional.[9]
El estrés mantenido en la infancia afecta al cerebro en desarrollo y también a los sistemas inmunitario y metabólico; unas relaciones estables y protectoras lo amortiguan.[10] Por eso la OMS recomienda cuidar a la vez la salud, la nutrición, el vínculo, la seguridad y las oportunidades de aprendizaje.[11]
En el área sensorial, un ensayo controlado aleatorizado con niños y niñas autistas mostró que la terapia ocupacional con integración sensorial mejoró la consecución de objetivos funcionales y la autonomía en el día a día.[12]
Áreas de intervención
Referencias científicas
- [1] Dunst, C. J., Trivette, C. M. y Hamby, D. W. (2007). Meta-analysis of family-centered helpgiving practices research. Mental Retardation and Developmental Disabilities Research Reviews, 13(4), 370-378. Ver fuente
- [2] Grupo de Atención Temprana (GAT) (2000). Libro Blanco de la Atención Temprana. Real Patronato sobre Discapacidad. Ver fuente
- [3] Division for Early Childhood (DEC) (2014). DEC Recommended Practices in Early Intervention/Early Childhood Special Education. Ver fuente
- [4] Dunst, C. J., Bruder, M. B., Trivette, C. M., Hamby, D., Raab, M. y McLean, M. (2001). Characteristics and consequences of everyday natural learning opportunities. Topics in Early Childhood Special Education, 21(2), 68-92.
- [5] Novak, I. y Honan, I. (2019). Effectiveness of paediatric occupational therapy for children with disabilities: A systematic review. Australian Occupational Therapy Journal, 66(3), 258-273. Ver fuente
- [6] McWilliam, R. A. (2010). Routines-Based Early Intervention: Supporting Young Children and Their Families. Paul H. Brookes.
- [7] Organización Mundial de la Salud (2007). Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud: versión para la infancia y la adolescencia (CIF-IA).
- [8] Bronfenbrenner, U. (1979). The Ecology of Human Development. Harvard University Press.
- [9] Evans, G. W., Li, D. y Whipple, S. S. (2013). Cumulative risk and child development. Psychological Bulletin, 139(6), 1342-1396. Ver fuente
- [10] Shonkoff, J. P., Garner, A. S. et al. (2012). The lifelong effects of early childhood adversity and toxic stress. Pediatrics, 129(1), e232-e246. Ver fuente
- [11] OMS, UNICEF y Banco Mundial (2018). Nurturing Care for Early Childhood Development (Marco del Cuidado Cariñoso y Sensible). Ver fuente
- [12] Schaaf, R. C. et al. (2014). An intervention for sensory difficulties in children with autism: A randomized trial. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(7), 1493-1506. Ver fuente
La evidencia guía nuestra forma de trabajar, pero cada niño, niña y familia es única: adaptamos siempre la intervención a vuestra realidad.
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