Mi hijo no habla a los 2 años: ¿cuándo ir al logopeda?
Por Laura Fajardo Horno, terapeuta ocupacional y directora de Proyecto PasiTOs2 min de lectura
Es una de las preguntas que más recibimos: «Mi hijo tiene casi 2 años y apenas habla. ¿Es lo esperable? ¿Debería empezar logopedia?». La respuesta honesta es: depende. Pero hay señales que conviene consultar.
Lo primero: no todos los niños hablan a la misma edad
Hay muchísima variación entre niños. Algunos a los 18 meses dicen 50 palabras y otros a los 2 años apenas dicen 10. Eso, por sí solo, no significa nada malo.
Pero hay diferencia entre «habla poco» y «no se comunica».
Señales que conviene consultar
- No responde a su nombre. Si le llamas y no se gira, conviene consultarlo, y revisar también la audición.
- No señala. Hacia los 18 meses suelen señalar para mostrar cosas («mira, un perro») o para pedir («quiero eso»). Si no lo hace, coméntalo.
- No entiende órdenes sencillas. «Dame la pelota», «ven aquí». Si no las entiende sin gestos, merece la pena valorarlo.
- No hay juego simbólico. Hacia los 2 años suelen jugar a «hacer como si»: dar de comer a un muñeco, hablar por un móvil de juguete. Si su juego es solo apilar u ordenar, coméntalo.
- Le cuesta compartir contigo. Aunque hable poco, ¿te busca? ¿Te enseña cosas? ¿Disfruta jugando contigo? Si no, es importante valorarlo.
- Movimientos o palabras repetitivas. Aletea las manos, gira sobre sí mismo o repite palabras o frases que ha oído (ecolalia). Merece la pena valorarlo.
¿Cuándo empezar logopedia?
Si ves varias de estas señales: ahora. No esperes a los 3 años. Acompañar pronto marca la diferencia. No es tarde a los 2, pero cuanto antes, mejor.
Si habla poco pero entiende, se relaciona y juega: puedes esperar un poco, observando. Haz un seguimiento cada 2 o 3 meses. A veces hay una explosión del lenguaje entre los 2 y los 2 años y medio.
Cómo lo vemos en Proyecto PasiTOs
No hacemos un test en una sala aislada. Vamos a casa y vemos cómo se relaciona tu hijo contigo, cómo juega y cómo se comunica, hablando o sin hablar.
Nos fijamos en:
- ¿Entiende lo que le decís?
- ¿Cómo intenta comunicarse: palabras, signos, sonidos, gestos?
- ¿Hay juego compartido?
- ¿Hay algo sensorial o de otro tipo que le esté afectando?
Y entonces os damos pautas. No se trata solo de «hacer ejercicios de lenguaje», sino de cambiar cómo os comunicáis en casa y crear oportunidades para que se comunique en el día a día.
Algo importante
A veces el retraso del lenguaje aparece solo. Otras veces forma parte de algo más, como el autismo (TEA) o una pérdida auditiva. Por eso es importante valorarlo pronto: no para poner una etiqueta, sino para entender qué pasa y poder acompañarle bien. Si os preocupa, en Proyecto PasiTOs hacemos evaluación neuropsicológica infantil.
La buena noticia: cuanto antes se le acompaña, antes encuentra herramientas para comunicarse.
¿Quieres saber cómo trabajamos esto? Evaluación neuropsicológica infantil

