A mi hijo le cuesta leer o escribir: cómo ayudarle en casa
Por Laura Fajardo Horno, terapeuta ocupacional y directora de Proyecto PasiTOs3 min de lectura
Los deberes de lectura son una batalla. Tu hijo se bloquea ante las palabras. Le cuesta escribir y, cuando lo intenta, la letra parece un garabato. ¿Es dislexia? ¿Es lentitud? ¿Es que no quiere?
Probablemente sea una combinación. Y la buena noticia es que no tienes que esperar a un diagnóstico para empezar a ayudarle.
El problema: los deberes son un campo de batalla cada tarde
Seguro que te suena:
- Lee, pero muy despacio. Otros niños leen de forma «automática», y el tuyo parece que está descifrando cada palabra.
- Escribe poco y, cuando escribe, la letra es irregular o cuesta leerla. Te dice «me canso».
- Los deberes de Lengua son un drama: llora antes de empezar, se frustra a mitad, «no puedo».
- Has llegado a pensar: «¿Y si espero a que le diagnostiquen dislexia? Al menos tendría un nombre».
No hace falta esperar. Podemos empezar ya, con o sin diagnóstico.
Cómo lo vemos en Proyecto PasiTOs: la película completa, no solo el fotograma
Cuando alguien del equipo va a casa, no va a hacer un test de lectura. Va a ver vuestro día a día. Y se pregunta:
¿Cómo sujeta el lápiz? A veces la letra cuesta no porque «no sepa escribir», sino porque la mano está tensa, los dedos están en una posición que le cansa o se agota a los dos minutos.
¿Cómo procesa lo que lee? ¿Lee bien las palabras pero no entiende el texto? ¿O le cuesta ya leer cada palabra? Son perfiles distintos y se trabajan de forma distinta.
¿Qué pasa con las emociones? A veces el bloqueo no es un problema de lectura, sino de miedo a equivocarse. Si empezamos con tareas pequeñas y sin presión, el bloqueo suele ir bajando.
¿Duerme bien? ¿Come bien? ¿Tiene la vista revisada? A un niño que duerme mal le cuesta todo, también leer. Y eso no es dislexia, es cansancio.
Cómo funciona en casa: logopedia y terapia ocupacional, en equipo
La logopeda trabaja el lenguaje, la lectura y la comprensión. La terapeuta ocupacional trabaja la motricidad, lo sensorial y cómo el cuerpo se prepara para la tarea. Juntas, no por separado.
En casa, con vosotros delante, sacamos estrategias de sus deberes de verdad, no de una hoja de ejercicios:
- Para leer con más fluidez: cómo organizar la lectura para que no agote, apoyos visuales sencillos y cómo elegir libros que le enganchen, porque la motivación lo cambia todo.
- Para escribir sin que le cueste tanto: cómo sujetar el lápiz sin tensión y juegos que preparan la mano para escribir sin que parezcan ejercicios.
- Para la frustración: cómo dividir la tarea, cómo crear pequeños éxitos para que vea que sí puede y cómo podéis apoyarle sin hacerlo por él.
Lo que suele cambiar
La dislexia no desaparece, si la hay. Pero con el tiempo muchas familias notan que:
- Los deberes son menos estresantes. Siguen costando, pero la batalla emocional baja.
- La letra mejora, porque escribe con menos tensión y en una postura más cómoda.
- Lee con algo más de fluidez, porque tiene estrategias que le funcionan.
- Vosotros estáis menos agotados, porque se deja de pelear y se empieza a construir.
- En el colegio lo notan, porque usa las estrategias cada día en sus deberes.
Lo importante: no es solo «leer mejor»
Es que tu hijo vuelva a creer que puede. Después de meses de «esto me cuesta», necesita vivir el «hoy lo he conseguido». Pequeños éxitos, todos los días. Eso repara algo muy importante: la confianza.
Si quieres saber qué hay detrás de sus dificultades, mira nuestra evaluación neuropsicológica infantil, que incluye dislexia y dificultades del aprendizaje. Y si quieres saber cómo trabajamos la escritura y la motricidad, lee sobre la terapia ocupacional infantil a domicilio.
¿Quieres saber cómo trabajamos esto? Terapia ocupacional, en casa y en el cole

